Galería Silvestre presenta a Ella Littwitz y a Klaas Vanhee con la exposición Dionysius’ Ear

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La Oreja de Dioniso es la cueva que uno de los más sangrientos tiranos de la Antigüedad utilizó para encerrar a los disidentes políticos. Dionisio I, también conocido por Dionisio el Viejo, transformó un antiguo depósito de agua que anteriormente había sido excavado en la roca para este fin, en la ciudad de Siracusa hacia el año 400 aC.

Caravaggio fue quien bautizó la cueva como la oreja del tirano, el año 1586, motivado por la extremadamente buena cualidad de su acústica: su grieta, un corte vertical que se abre en forma de lágrima, hace que cualquier sonido reverbere a lo largo de toda la gruta, por pequeño que éste sea. Cuenta la leyenda que Dionisio I encerraba aquí sus cautivos precisamente con el afán de mantenerse informado de los planes conspirativos que se urdían en su contra.

Ahora bien, si se atiende a la obra de Ella Littwitz (Haifa, Israel, 1982) y Klaas Vanhee (Mechelen, Bélgica, 1982), se puede llegar a poner en duda si lo que realmente Dionisio se proponía era encerrar en la cueva a los disidentes políticos o bien la potencia del eco en sí mismo. Aun la disparidad de los procesos e intereses que se dan en la obra de ambos, por lo menos una reflexión plana en toda la exposición: ¿qué es lo que hace peligroso al arte, su contenido o bien su capacidad para la reverberación?

Fecha: 09.04 – 01.06.2016